Entre los métodos convencionales se encuentran los que usan recursos naturales finitos y a la vez, dependen de la disponibilidad de estos recursos. Un ejemplo de esto, es la electricidad generada en centrales hidroeléctricas. Esta utiliza la corriente del agua en cauces naturales
para impulsar una turbina hidráulica, enlazada a un generador eléctrico, que es el encargado de convertir la energía transmitida por la turbina en energía eléctrica.

Las centrales hidroeléctricas representan el método más popular de producción energética, pero no el más efectivo, ya que, en épocas de sequía, el nivel de los caudales disminuye, afectando la producción. Otro método también considerado convencional, es el que utiliza la
quema de combustibles fósiles como petróleo, carbón, madera y gas natural para generar electricidad.

El aprovechamiento de la radiación solar para generar electricidad, se traduce en energía fotovoltaica, la cual es captada por paneles solares, compuestos por células fotovoltaicas. Este tipo de producción energética, no afecta el medio ambiente, en cuanto a contaminación se refiere.

La energía eólica, aprovecha la velocidad del viento para generar electricidad. Ésta emplea aerogeneradores, también conocidos como molinos de viento. Estos se encuentran ubicados en un parque eólico, en el cual se encuentran varios aerogeneradores. Se aprovecha la energía cinética de las masas de aire para mover una hélice, a su vez, cumple la función de generador eléctrico.

Por último, la energía geotérmica, aprovecha el calor que se genera en el subsuelo y la interacción que tienen las altas temperaturas con el agua subterránea. El vapor generado, que llega a la superficie es captado por plantas geotérmicas para la producción de energía eléctrica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *