Las energías convencionales son aquellas que se producen mediante la explotación de combustibles fósiles o utilizando recursos naturales limitados (gas natural, petróleo, madera, carbón). Este proceso de transformación de combustible a energía, puede ser físico, químico o bioquímico.

La producción convencional de energía es posiblemente la más económica. Debido al bajo costo que tiene su extracción y a su gran disponibilidad, aunque esta sea limitada. Esto representa un lucrativo negocio para los gobiernos de cada país, entrando a ser parte del PIB
(producto interno bruto), lo cual convierte la producción energética convencional en un rentable negocio y en la principal razón para ser el método de producción de electricidad más usado, ya que, aunque los métodos de producción alternativos representan un ahorro a largo plazo, no son muy rentables para los gobiernos.

Otra desventaja y tal vez la más importante de la producción energética convencional, es el daño al medio ambiente y a la capa de ozono. La quema de combustibles fósiles altera el clima y aporta de forma negativa al calentamiento global, generando gases de efecto invernadero Además de la gran cantidad de residuos que quedan luego de la producción.

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